Mucho se ha avanzado en la cirugía de patologías ginecológicas benignas y malignas en los últimos años. La patología benigna recibe tratamiento quirúrgico mínimamente invasivo a través de técnicas laparoscópicas o histeroscópicas.
La laparoscopia quirúrgica permite, a través de unas incisiones abdominales mínimas, la extirpación de quistes de ovario, fibromas uterinos... La histeroscopia permite acceder al interior del útero por vía vaginal para procedimientos diagnósticos o quirúrgicos.
La colposcopia y conización con asa de diatermia permite tratar las lesiones precancerosas y el cáncer “in situ” del cuello uterino sin necesidad de ingreso.
En el cáncer de mama la mejoría radica en el diagnóstico precoz: mamografía, ecografía, punción eco-guiada... que facilitan el diagnóstico de tumores de pequeño tamaño, lo que permite la eliminación del tumor sin extirpar la mama.
Pero todavía persiste la indicación de la cirugía clásica en tumores malignos de útero, ovario, cerviz o mama en estado avanzado.